LA RIQUEZA EMPOBRECE – (Última parte)

El presente argentino. - Un excelente informe del Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía, MATE, integrado por Sergio Arelovich, Lavih Abraham, Diego Kofman, Natalia Pérez Barreda y Marco Kofman, señala que de cada cien personas, 35 son pobres. Se trata de más de 15 millones de argentinas y argentinos.

En el otro extremo, unas 45 mil personas, es decir el 0,1 por ciento de la población, declaran poseer una riqueza total de 107 mil millones de dólares.

De cada cien personas, cada uno de estos millonarios representa sólo un brazo, el 10 por ciento del peso corporal de una persona.

Con la riqueza de ese 0,1 por ciento, los 15 millones de pobres dejarían de serlo por 10 años completos.

Ese 0,1 por ciento declaró tener el 66 por ciento de su riqueza fuera del país.

Estas personas, mientras más ricas son, tienen mayor tendencia a extranjerizar la riqueza que obtuvieron con el trabajo de argentinas y argentinos.

En el extremo, las 6 mil personas más ricas, que en promedio declararon una riqueza de millones de dólares cada una, tienen el 80 por ciento de su capital radicado en el exterior.

Sobre la riqueza declarada en el país y afuera de él, los propietarios pagan el “impuesto a los bienes personales”.

Solo pagan quienes tengan una riqueza superior a los dos millones de pesos, descontando el valor del inmueble utilizado para vivir.

Sobre el excedente de ese monto se paga, anualmente, entre el 0,5 por ciento y el 1,25 por ciento de la riqueza declarada.

Este impuesto fue creado en la década del 90 con carácter transitorio, pero su vigencia se fue prorrogando hasta la actualidad.

En el gobierno de Macri se avanzó hacia la eliminación  de estos impuestos, aunque la operación no se concretó.

Pero si ocurrió que, a pesar de que empeoró la distribución del ingreso y que los ricos fueron más ricos, la recaudación del impuesto disminuyó notablemente.

Durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner la recaudación por ese impuesto creció por encima de la inflación. Con Mauricio Macri, lo hizo por debajo.

Al final de su mandato, la recaudación fue menos de la mitad de lo que había sido cuando asumió.

En el año 207 hubo 5 mil empresas que declararon ganancias individuales superiores al millón de dólares. En total, esta cúpula empresarial, ganó el equivalente a 40 mil millones de dólares.

Para dimensionar consideremos que con un poco más de 10 mil millones de dólares, los 15 millones de personas pobres dejarían de serlo por un año completo.

En otras palabras, eliminar la pobreza tendría un costo equivalente al 25 por ciento de lo que ganan anualmente sólo las 5 mil empresas más exitosas del país.

Si solo el 0,1 por ciento de las personas que acumulan mayor riqueza pagara un impuesto correspondiente al 1,25 por ciento declarado en el país y el 1,75 por ciento sobre su patrimonio declarado en el extranjero, se podría recaudar 100 mil millones de pesos.

Si el impuesto fuera pagado por el 1 por ciento, la recaudación ascendería a 160 mil millones de pesos.

En el primer caso, el 99,9 por ciento de la población no debería pagar un peso.

En el segundo, la población exenta alcanzaría al 99 por ciento.

El impuesto a las ganancias de las sociedades establece el pago máximo del 35 por ciento de las ganancias de una empresa.

Un impuesto extra del 10 por ciento sobre el resultado final de las que hayan ganado más de un millón de dólares en Argentina, generaría un ingreso superior a los 235 mil millones de pesos.

“En este contexto, luego de cuatro años en los que la riqueza se ha concentrado obscenamente y algunos sectores económicos han resultado particularmente beneficiados por la política de ajuste neoliberal, debería haber consenso social y político para avanzar en estas medidas”, termina diciendo el notable estudio de MATE.

Fuente: Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía, Sergio Arelovich, Lavih Abraham, Diego Kofman, Natalia Pérez Barreda y Marco Kofman, Rosario, abril 2020.

En medio del Covid 19

El impuesto a la riqueza que se quiere cobrar por única vez en la Argentina crepuscular del coronavirus alcanzaría solamente a 12 mil personas cuyos patrimonios superan los 3 millones de dólares.

Estiman los autores de la iniciativa que la recaudación sería de 3 mil millones de dólares.

La aplicación del gravamen sería, solamente, de un año.

Algunos apuntes del pasado remoto y cercano.

Mariano Moreno hablaba de cobrarle, descontentar a “5 mil o 6 mil mineros”.

La población hacia 1810 del Virreinato del Río de la Plata era, aproximadamente, de 400 mil personas.

Hoy, 210 años después, la riqueza está concentrada en 12 mil personas, apenas el doble de lo que hablaba Moreno mientras la población se multiplicó por cien.

Esos números marcan que la riqueza de pocos siempre se sirve de más cantidad de empobrecidos.

Los 3 mil millones de dólares a recaudar son solamente 10 veces más que la cuenta impaga de Vicentín por haber tenido créditos por 300 millones de dólares durante el macrismo.

Moreno, Belgrano, miles de desaparecidas y desparecidos y millones de argentinas y argentinos insistimos que no se trata de una “donación” de los más ricos, sino una necesidad concreta de gravar, de una buena vez, a los que más tienen para que la vida sea un derecho de todas y todos y no la propiedad privada del que la pueda comprar.

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