La Triple A fue el nombre con que las fuerzas de tareas integradas por fuerzas armadas y de seguridad, nacionales y provinciales, emergieron a consecuencia de la necesidad de disciplinar a las mayorías de trabajadores jóvenes, tal como lo imponían las grandes empresas.

Esa articulación fue posible gracias al aporte del estado nacional y los distintos estados provinciales. Algo que continuaría a partir del 24 de marzo de 1976.

Este cuaderno de investigación periodística presenta testimonios que resumen esta postura: un informe del servicio de informaciones de la policía rosarina demuestra cómo se iban articulando las bandas de derecha con aval del estado provincial y también del nacional a principios de la administración Cámpora; que los crímenes de José Colombo y Carlos Razzetti obedecieron a la lucha por el control de cajas de los estados que llevaron adelante gremios tradicionales contra referentes del progresismo regionales; que los hechos del Navarrazo confirma la participación de los Ministerios de Trabajo y Bienestar Social, respectivamente nacionales, en la configuración política de los estados provinciales con apoyo concreto de las fuerzas policiales; que la invasión a Villa Constitución de marzo de 1975 presenta la finalidad de las grandes empresas de domesticar a la clase trabajadora y su poder sobre fuerzas armadas y de seguridad; y que Perón no fue ajeno, en ningún momento, a este proceso de terrorismo de estados, nacional y provincial.