Del Frade pide una mesa de trabajo a la provincia para que no cierre ANIDE

Ante la decisión de cerrar la institución el próximo 30 de septiembre el diputado provincial Carlos del Frade presentó un proyecto para que el estado provincial impulse la conformación de una mesa de trabajo “lo más rápidamente posible para mantener la actividad de la Asociación Civil ANIDE”. 

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“Es urgente por los cinco niños y cinco niñas entre los seis y doce años que allí se alojan y por la decena de personas que trabajan en el lugar con antigüedad entre los cinco y diez años”, afirma Del Frade.

El proyecto del diputado de Soberanía Popular retoma en su texto los planteos que quienes trabajan en la Asociación enviaron en una nota a la secretaria de Niñez, Adolescencia y Familia, Patricia Chialvo.

En el escrito agregan que “el colectivo de trabajadores del Centro Residencial de la Asociación Civil ANIDE, conformado para este acto por las acompañantes convivenciales — empleadas en blanco de la asociación civil — y miembros del Equipo Técnico — monotributistas – nos dirigimos a usted a fin de COMUNICAR que recientemente la Comisión Directiva nos ha informado la noticia del cierre de la institución a partir del 30 de septiembre del corriente año”. 

“Es nuestro deseo lograr la continuidad de la institución pensando en el bienestar de los niños y niñas alojados, considerando que si bien conocemos que es excepcional y un recurso de última instancia la institucionalización de los niños en centros residenciales de estas características, dado el tiempo por el cual se prorrogan las medidas excepcionales, este centro se constituye como el centro de vida de los niños y niñas alojados hasta tanto se produzca el egreso a través de familias adoptivas o bien a través de la re vinculación con sus familias de origen”

En estos momentos la institución les da un espacio existencial a diez niñas y niños entre los seis y los doce años. Estas cinco niñas y estos cinco niños van a la escuela que está a dos cuadras de la asociación y son cuidadas permanentemente por sus acompañantes a quienes llaman “tías” que trabajan en tres turnos rotativos de 8 a 14, de 14 a 20 y de 20 a 8. 

Si el lugar se cerrase, estas niñas y estos niños perderían su núcleo de vida por segunda vez, luego del primero que fue cuando la justicia los separó de su familia