De cara a los 50 años del golpe de Estado del 76, queda al desnudo, en palabras de Nelma Drake de Jalil el rol de la oficialidad de la iglesia que funcionó como cómplice de la dictadura. En los recuerdos de una Madre de Plaza de Mayo rosarina, aparecen las falsas promesas sobre el destino de su hijo Sergio Jalil por parte del obispado.
Por Carlos del Frade
(APe).– “El padre García me tuvo engañada tanto tiempo.
Me decía que Sergio estaba bien, que como se había recibido ese año de agrónomo lo tenían trabajando de agrónomo en el campo que estaba perfectamente y que de un momento a otro iba a estar con nosotros.
Y me decía siempre ya falta menos, falta menos, ya va a llegar y un día, víspera de navidad, las navidades eran terribles para mí y siguen siendo, me dice Señora póngase contenta, vaya a su casa, prepárele la camita, ventílele toda la ropita, prepárele la comida que más le gusta porque esta navidad Sergio la pasa con ustedes.
Yo me fui enloquecida a mi casa y empecé a hacer todo lo que él había dicho. Y me dispuse a esperarlo… y Sergio no llegó.
El padre García era el secretario del obispo Bolatti y él se encargaba de dar falsas noticias a los familiares de los desaparecidos a cambio de regalos que él mismo nos pedía.
Me acuerdo que un día me pidió un maletín de cuero y yo en ese momento no contaba con dinero porque había abandonado todas mis actividades, yo trabajaba en el comercio con mi esposo y me dediqué únicamente a buscar a Sergio, entonces no contaba con dinero y juntando las moneditas, fui y le compré el maletín y se lo regalé. Le llevaba vinos finísimos y como yo desfilaban las madres porque a todas nos tenía igual. Hasta que un día me convencieron sobre lo que estaba pasando y yo nunca más le llevé regalitos pero tampoco tuve más audiencias”, nos dijo la maravillosa Nelma Jalil, Madre de la Plaza 25 de Mayo de Rosario antes de partir hacia la pampa de arriba.