Deuda interna y esperanza

Una vez más, en la provincia de Santa Fe, la contradicción fundamental parece ser negocios o democracia. La dictadura del dinero o la felicidad como derecho de las grandes mayorías.

En los últimos años se hizo cada vez más visible la vuelta de campana del preámbulo de la Constitución santafesina: desarrollo económico, boom inmobiliario, sojero y exportador, por un lado; y narcotráfico, lavado de dinero, crecimiento de la actividad financiera, armas y violencia, por el otro. En forma simultánea y paralela. Con gobiernos provinciales peronistas y socialistas.

Por eso repetimos una vieja consigna, una vieja convicción: hay que democratizar la democracia.

Construir ESCOBAS, espacios comunicacionales barriales, para que funcionen como parlamentos barriales donde las vecinas y los vecinos, los mejores conocedores de la realidad, puedan denunciar los manejos corruptos de los distintos funcionarios que se manejan en ese territorio.

Nos resulta fundamental crear el Ministerio de Deportes en la provincia para que junto a la educación y la salud, sea una forma virtuosa de presencia estatal en beneficio de esta idea madre de empatarle a la violencia. Los valores del deporte deben estar al alcance de las chicas y los chicos desde la más temprana edad. No alcanza con la secretaría, hace falta un ministerio que llegue a todos los rincones de la provincia y articule políticas con los clubes de barrio.

Y hay profundas deudas internas consolidadas en la provincia. Desde finales de los años sesenta los mismos departamentos son los que padecen el peor índice de empobrecimiento social como son Garay, Vera, San Javier, 9 de Julio y General Obligado. ¿Por qué no se transformó la realidad económica y social de esas regiones santafesinas en casi cuarenta años? ¿Qué hacen los senadores de esos departamentos? Es necesario denunciar y discutir estas cuestiones en la Legislatura de la Provincia.

Para que la política vuelva a ser una herramienta de transformación y no solamente en una administración de los intereses institucionales en pugna. Nuestros pibes se nos mueren porque no tienen mucho para elegir en la vida. Es hora de pelear por nuestros pibes. No alcanza con festejarles el cumpleaños y cantarle por su felicidad si no nos comprometemos a ser protagonistas de la historia y no meros espectadores.

Para eso los invitamos a leer estas páginas que hablan de “El futuro santafesino. Deudas internas y esperanzas”. Para pelear por lo que queremos, para no vivir lo que no queremos.

Carlos del Frade – Rosario, enero de 2015