Desaparecedores y fugadores

Libro de Vicentin, Desaparecedores y fugadores

“Desengañémonos: jamás han podido existir los estados, luego de que la corrupción ha llegado a pisar las leyes y faltar a todos los respectos. Es un principio que en tal situación todo es ruina y desolación, y si eso sucede a las grandes naciones, ¿qué no sucederá a cualquier ramo de los que contribuyen a su existencia?. Si los mismos comerciantes entran en el desorden y se agolpan al contrabando, ¿qué ha de resultar al comercio?; que se me diga, ¿qué es lo que hoy sucede al negociante que procede arreglado a la ley?. Arruinarse, porque no puede entrar en concurrencia en las ventas con aquellos que han sabido burlarse de ella”, le escribió Manuel Belgrano a Feliciano Chiclana el 5 de marzo de 1813.

Según Belgrano, “la repartición de las riquezas hace la riqueza real y verdadera de un país, de un estado entero, elevándolo al mayor grado de felicidad, mal podría haberla en nuestras provincias, cuando existiendo el contrabando y con él el infernal monopolio, se reducirán las riquezas a unas cuantos manos que arrancan el jugo de la patria y la reducen a la miseria”.

El 20 de junio de 2020, cuando se cumplieron doscientos años de la muerte de Belgrano en la miseria y el olvido, resultado de la proscripción política a la que lo sometieron por su apasionada lucha por enarbolar la bandera de la igualdad en la vida cotidiana de la gente de estos confines, miles de personas salieron con la bandera de Vicentin para que sea sinónimo a la histórica y porfiada existencia de aquel revolucionario.

En realidad la historia de Vicentin tiene que ver con la producción, el trabajo, la tierra, los puertos pero también con el contrabando, la corrupción, la desigualdad y los oligopolios.

No todos eran Vicentin ni mucho menos el directorio de la empresa tenía relación alguna con Belgrano.

Aquel 20 de junio, a doscientos años de la muerte de Belgrano, creer que su vida tuviera contacto con la familia fue una especie de segunda muerte de aquel desesperado abanderado por una Argentina con igualdad.

La historia de Vicentín sintetiza la evolución del capitalismo en Argentina y la provincia de Santa Fe en los últimos 92 años.

Un viaje que tiene distintas rutas, diferentes caminos.

Geografías que van desde el norte profundo santafesino, todavía desgarrado por el ecocidio de La Forestal, hasta las inimaginables postales de los paraísos fiscales, la banca suiza, las islas Vírgenes o las offshore panameñas.

Desde el mítico origen de un par de hermanos italianos que fundan un almacén de ramos generales muy cerca de la frontera con el Chaco en los tiempos de la “gran depresión” a los favores recibidos durante las dictaduras.

La desmotadora de algodón, la producción de aceite, el manejo de los puertos, la internacionalización de la firma y la financiarización de los negocios.

De una facturación de 4 mil millones de dólares a una deuda de 1.350 millones de dólares.

De un patrimonio neto de casi 500 millones de dólares a menos de sesenta millones de dólares.

Dieciséis empresas conforman el grupo Vicentin pero solamente se considera una sola, Vicentin SAIC, la que quedó en el concurso de acreedores abierto en febrero de 2020 luego de la declaración de estrés financiero, la cesación de pagos.

En el año 2009, Vicentin estaba en el puesto 29 entre las mil empresas que más facturaban en Argentina.

Diez años después, en el número siete.

La empresa que más creció durante el macrismo.

Y en ese período, entre 2015 y 2019, Vicentin fue para el gobierno de Macri lo que los frigoríficos fueron para la década infame y que luego fuera denunciado por Lisandro De La Torre en el Senado de la Nación y que terminara con el asesinato de Enzo Bordabehere el 23 de julio de 1935.

En esos cuatro años, Vicentin SAIC fue vaciada y las acciones, los dineros y las empresas fueron derivadas a Vicentin Family Group, en Uruguay y luego la ruta de la plata terminaba en “guaridas fiscales”, como dicen los fiscales que investigan, penalmente, las estafas cometidas por el directorio del consorcio en complicidad con funcionarios que colonizaron el estado a favor del saqueo contra el pueblo argentino.

Vicentin, con más de noventa años, desde adentro y desde afuera, fue utilizada para fugar capitales, lavar dinero, subfacturar exportaciones, sobrefacturar importaciones y liberar los puertos de acuerdo a los intereses de las empresas que apenas son inquilinos de estos lugares estratégicos y vitales para el corazón de la economía argentina.

Vicentin fue el lavadoducto del macrismo.

Veintisiete personas, ocho de ellas directivos de la empresas y diecinueve integrantes del Banco de la Nación y del Banco Central de la República Argentina, entre agosto de 2019 y enero de 2020, a través de 1.418 transferencias bancarias, les robaron al pueblo 791 millones de dólares.

Eso ya está comprobado en las causas penales que se mueven en forma paralela al extraño y curioso concurso preventivo de acreedores.

Por eso, más allá de las movilizaciones que se generaron en defensa de Vicentin y la propiedad privada bajo la consigna “Todos somos Vicentin”, los 28 créditos otorgados en el mes de noviembre de 2019 a los directivos de la empresa más las permanentes acusaciones surgidas de las investigaciones penales fueron generando una conciencia distinta: se puede defender la empresa pero no se pueden defender delincuentes de guante blanco.

Entendemos que es imprescindible tomar nota que Vicentín, de la mano del macrismo, fue la expresión más genuina de la financiarización de la economía.

La subordinación de la producción a los dictados de los grandes bancos internacionales.

El proyecto que quiso llevar adelante el terrorismo de estado con botas y que ahora fue posible gracias a los votos que ungieron un gobierno cómplice del saqueo, de la nueva etapa del saqueo contra nuestro pueblo.

Desaparecedores y fugadores, síntesis que no solamente sirve para calificar a las empresas del grupo surgido en Avellaneda, el norte santafesino, si no a gran parte del gran capital de la Argentina.

Saber el destino del dinero y llevar a los tribunales a los responsables de esta nueva postal del saqueo contra el pueblo argentino.

Es imprescindible romper la rueda del proceso de concentración y extranjerización de riquezas para que de una vez y por todas reine la noble igualdad en el trono de la vida cotidiana argentina.

Con ese deseo, con esa pasión, presentamos este libro.

Escritor, investigador, periodista y diputado provincial del Frente Social y Popular-Ciudad Futura. Prólogo del libro “Vicentin. Desaparecedores y fugadores. Capitalismo argentino”.

Un Comentario “Desaparecedores y fugadores”

  • Raquel

    dice:

    Me encantaría adquirir el libro de Carlos. Cómo puedo hacer?

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