La cautiva

Las maestras todavía cuentan que muchas pibas sueñan con ser “narqueras”, parejas de transas barriales o compañeras de sicarios. La historia de esta chica sometida por el fundador de la dinastía de “Los Monos” debería funcionar como despertadora de conciencia.

Carcel Piñero

 Los títulos de las noticias en medios de todo el país decían: Imputaron a Ariel Máximo ‘el Viejo’ Cantero por el abuso sexual a una menor en la cárcel. El fundador de la banda narco Los Monos cometió –junto a su pareja Rosa Bibiana- delitos contra la integridad sexual de una niña entre sus 13 y 15 años. Durante todas las audiencias, la víctima –hoy de 20 años- estuvo allí sentada, representada por un abogado que actuaba en tándem con el defensor del acusado.

“Sólo quiero decir que se termine esto, ya está, tengo 20 años, estoy haciendo mi vida, tengo mi novio, tengo mi trabajo. Esto fue hace tres años atrás y yo quiero que se termine ya”, expresó la chica ante la jueza Valeria Pedrana. La acusada es su tía, y está representada por la defensa pública. Lo que revela esta causa investigada por la fiscal de la Unidad de Delitos Sexuales, Carla Cerliani, es el lugar de sumisión de esta niña –y su madre- en una estructura delictiva.

Por eso, tanto en 2019 como ahora, pidieron que no se avance en la acción penal. Pero el Estado tiene la obligación de investigar estos gravísimos delitos y también debe liberarla del miedo ante el avance de la causa. El otro dato que surge es el incumplimiento de la protección integral prevista por ley, que había sido solicitada por la justicia”, dice la lúcida y sensible prosa de Sonia Tessa, exquisita trabajadora de prensa que pertenece al plantel de “Rosario/12” y “Las 12”, en la nota publicada el viernes 25 de noviembre de 2022.

El texto sintetiza la violencia sexista naturalizada y, una vez más, exhibe el rol de la mayoría de las chicas niñas cooptadas por el mundo narco que crece en la ex ciudad obrera de Rosario.

Aunque las maestras todavía cuentan que muchas pibas sueñan con ser “narqueras”, parejas de transas barriales o compañeras de sicarios de la zona, la historia de esta chica sometida por el fundador de la dinastía de “Los Monos” debería funcionar como despertadora de conciencia.

La letra del artículo continúa diciendo que “la causa se inició en noviembre de 2018, cuando el Viejo Cantero estaba detenido en Piñero como integrante de la asociación ilícita conocida como Los Monos. En la investigación sobre balaceras contra edificios públicos y comercios, la Fiscalía de Gravedad Institucional ordenó una requisa, y encontraron teléfonos celulares dentro de una heladera.

En uno de esos dispositivos, que tenía una selfie del Viejo, se recuperaron –habían sido borradas- unas 300 fotos de mujeres en poses eróticas, algunas con la frase “Ariel te amo” escrita en el pecho o la cola. Entre ellas, había una niña, la sobrina de Rosa Bibiana, pareja de Cantero. De ella había 28 fotos, donde está desnuda o en poses sexuales. En varias se veía de manera indudable que la tía –en una – y el tío –en todas las demás- abusaban sexualmente de su sobrina en la celda”, narra Tessa.

-No sólo estamos hablando de una mujer menor de edad sino también de la sobrina de Rosa Bibiana y Ariel Máximo. Sabemos del rol atribuido en la asociación ilícita, de la que no sólo son miembros sino son los máximos jefes, en una estructura que ya tiene hoy alrededor de 30 personas ya imputadas y en prisión preventiva. Los definimos como los dueños de un territorio, que son amo y señora de un territorio donde todas las controversias son resueltas con el visto bueno de ellos – sostuvo el fiscal Carbone.

Lo reforzó Cerliani. “Había una relación absolutamente asimétrica de poder entre la víctima y las dos personas adultas”, dijo y recordó que Cantero cometió “los abusos sexuales cuando cumplía una condena”. Todo esto configuró “un contexto de desigualdad estructural, de dominación, de autonomía restringida”.

En la audiencia imputativa, la jueza Pedrana accedió tanto a la calificación legal como a la prisión preventiva –aunque los dos ya están detenidos- y consideró: “Estamos frente a una hoy mujer que fue abandonada por el Estado, especialmente por las instituciones que debieron brindarle apoyo. Ni la escuela, ni las áreas de Niñez, de primero ni de segundo nivel, ni el centro de salud barrial, cuyo último contacto fue a los 11 años, adoptaron ninguna acción. La han dejado sola sin darle la más mínima contención. Es llamativo que ninguna institución haya tomado intervención como sí ocurre en muchos otros casos”.

Subrayó que lo ocurrido deja “una serie de preguntas” sobre las “conductas omisivas de funcionarios públicos, que estaban a cargo del ingreso y control de visitas en el Servicio Penitenciario” y permitieron que estos delitos se cometieran sobre una niña en un lugar donde debía estar a resguardo. Sobre la joven que sufrió los abusos, la jueza consideró que “indudablemente, más allá de que ella no lo acepte, no lo quiera ver, o no lo crea, es víctima”.

La nota de Sonia Tessa es un documento fundamental para tomar conciencia de las violencias urbanas que no solamente estallan contra los supuestos enemigos de las bandas, si no también contra las chicas que conforman esas estructuras. No hay romanticismo alguno, si no formas de explotación diferentes y muchas veces devastadoras.