Pablo Lorenzetti: el heredero del Supremo

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Pablo Ricardo Lorenzetti (así es su nombre completo) será juez de la Cámara de Apelación en lo Civil, Comercial y Laboral de la sala II de Rafaela. “No es un paracaidista, está realmente formado, pero el apellido claramente lo ayudó”, afirma alguien que conoce el entramado judicial de la bota. De 38 años, vive en la localidad que tiene alrededor de 110.000 habitantes y es apodada la “Perla del Oeste” por su pujanza industrial entremezclada con la riqueza que aportan los campos de la pampa húmeda. De allí también es el gobernador Omar Perotti, aunque no mantiene una relación fluida con la familia de “El Supremo”, como se lo conoce al juez de la Corte por esos pagos.

Abogado especialista en derecho ambiental, Pablo sigue los pasos de su padre, tanto en la rama en la que se especializó como en sus movimientos por el mundo del derecho, donde se desempeñó en el ámbito privado y en el público. Desde 2011, trabaja en el Estudio Lorenzetti y Asociados y “es la mano derecha de Ricardo en los asuntos que tienen que ver con sus negocios”, dice a Letra P una persona que sabe de la trayectoria del letrado. Incluso continuó con algunos de los clientes, como el Sindicato del Personal de la Industria de la Carne.

La lista de instituciones defendidas por el futuro camarista incluye, según su currículum, la sede Rafaela del Banco Nación, el Nuevo Banco de Santa FeSan Cristóbal Seguros y entidades vinculadas a la salud como la Asociación Clínicas y Sanatorios del departamento Castellanos, Clínica ParraSanatorio MorenoClínica de NiñosSanatorio Nosti Sancor Salud. Como contó Letra P, décadas atrás, Ricardo Lorenzetti tuvo vínculos con el sector de la salud junto al empresario Carlos Tita.

Quienes lo conocen afirman que Pablo Lorenzetti es una persona que “trabaja bien”, de perfil bajo, que “socialmente no chapea con su apellido” y le esquiva a los eventos masivos. Le gusta jugar al fútbol y, si los tribunales fueran el verde césped, sería considerado un hábil con la redonda. “En las audiencias es un interrogador astuto, rápido, que interviene bien cuando lo hace. Un tipo preparado, muy inteligente”, le comenta a Letra P un rafaelino que conoce los pasillos de la Justicia. El abogado siempre se mantuvo fuera de los ámbitos políticos partidarios.

Parte de esa habilidad probablemente venga de la sangre judicial que tiene la familia, pero también por su formación. Se recibió de abogado en la Universidad Nacional del Litoral (UNL), tiene especializaciones centradas en lo ambiental en la Universidad de Buenos Aires (UBA), en la Universidad Castilla La Mancha y en la Universidad de Salamanca y, explica la página de su estudio, que dejó de funcionar al día en que se aprobó su pliego, se está doctorando en Derecho en la UBA.

Es profesor en varias cátedras de distintas casas de estudio del país, casi todas relacionadas al derecho ambiental. Un dato de su CV que resulta difícil dejar pasar es que pone al exjuez de la Corte Eugenio Raul Zaffaroni como referencia junto a otros exjueces y profesores de Derecho como Néstor CafferattaEdgardo SauxEnrique Muller Gonzalo Sozzo.

La relación padre-hijo traspasa lo laboral y llega a lo académico. De los libros en los que Pablo participó como coordinador, coautor y colaborador, dos fueron dirigidos por el juez de la Corte. Siguiendo los pasos de su progenitor, asistió y fue conferencista en diversos foros, jornadas, congresos y cursos en el país y en el exterior. A su vez, es el director académico de Expoterra, una ONG que promueve “el derecho a un ambiente sano”.El peso del apellido

“A Lorenzetti le tienen un miedo atroz”, le dijo a Letra P el diputado provincial Carlos Del Frade, quien, junto a la legisladora Dámaris Pacchiotti, fueron los únicos dos votos en contra del pliego del joven rafaelino, frente a 63 positivos. “Es la continuidad de su padre en el estudio Lorenzetti: los vínculos entre empresarios y políticos se meten en la justicia”, añade el legislador del Frente Social y Popular.

Personas vinculadas al ámbito judicial, empresarial, que conocen la dinámica rafaelina, legisladores y legisladoras, entre otras fuentes consultadas por Letra P, coincidieron en el temor al apellido del Supremo. “Obvio que a la hora de la aprobación casi unánime incidió su apellido. Nadie quiere enfrentarse a los Lorenzetti”, dice alguien que participó de la votación y pidió reserva.

Sin embargo, no le atribuyen ese “temor” a Pablo. “Todo lo que se conoce negativamente es por su padre y no por él”, explica una refaelina que conoce de temas políticos y judiciales. “El hijo goza y sufre la portación de apellido en la misma medida”, formula un pasillero de los tribunales. En ese sentido, hay coincidencias en afirmar que el futuro camarista es un “abogado responsable” y que, hasta el momento, no tiene conductas públicas reprochables.

Para justificar el voto positivo hacia el pliego del rafaelino, más de un legislador aseguró que cumplió con todos los pasos administrativos para llegar a ese cargo: concursó, rindió y “le fue bien en la entrevista que se le realizó”, detalló un legislador. El legado Lorenzetti en la justicia tiene futuro.