En el país del presente colonial a merced de los intereses de Estados Unidos, se venden más de 5 mil productos agroquímicos y más de 1.500 son peores que el glifosato. En Pergamino está en pie un juicio por contaminación por la democracia del veneno, el permanente efecto de las fumigaciones sin control
09/06/2026
Por Carlos del Frade
(APe).- La explotación irracional de los bienes comunes no es igual en las distintas geografías de la única cápsula espacial que contiene a la humanidad cada vez menos humana.
Al sur del mundo el saqueo no se detiene en consignar los costos de la destrucción aunque se mida en casos de cáncer y otras enfermedades mortales o en invenciones de desiertos y hambrunas varias.
En la Argentina del presente colonial, cruel y completamente a merced de los intereses de Estados Unidos, se venden más de 5 mil productos agroquímicos y más de 1.500 son peores que el glifosato.
Nada les importa a las fuerzas del cielo que son las fuerzas de las empresas dominantes del mercado visible y concreto.
Matar por balas, por drogas o veneno son gajes del oficio de concentrar y extranjerizar riquezas para el capitalismo dependiente.
A pesar de semejante matriz, en la localidad bonaerense de Pergamino viene desarrollándose un juicio por contaminación como consecuencia de la democracia del veneno, el permanente efecto de las fumigaciones sin controles.
El miércoles 27 de mayo de 2026 la querella solicitó penas que van de 3 a 5 años de prisión efectiva para seis productores agropecuarios, acusados por contaminar con agrotóxicos peligrosos para la salud y el ambiente, en campos de su propiedad cercanos a escuelas y viviendas.
También solicitaron una pena diferenciada para un empleado rural, que trabajaba como aplicador en uno de los campos. Otra de las solicitudes fue que la medida cautelar hoy vigente, que prohíbe fumigar a menos de 1.095 metros de la zona urbana de Pergamino, se amplíe a todas las escuelas rurales y pueblos del partido bonaerense.
-Paola contó que había que cerrar las ventanas y meter a los chicos en la casa, pero cuando salían de nuevo uno de ellos volvía sin poder respirar, otros contaron que al bañarse les quemaba el cuerpo, y Díaz relató que su hija falleció de leucemia con solo 11 años…Alrededor de estos campos se repiten enfermedades y muertes, no es algo casual – dijeron desde la fiscalía.
Los imputados son los productores Fernando Cortese, Víctor Tiribó, José Luis Grattone, Carlos Sabbatini, Hugo Sabbatini, Mario Reinero Roces y Cristian Taboada, junto a los funcionarios de la Dirección de Ambiente Rural, Guillermo Naranjo y Mario Daniel Tocalini. Se los acusa de infringir el artículo 55 de la ley 24.051 de residuos peligrosos –contaminación ambiental con sustancias peligrosas– y el artículo 248 del Código Penal, que implica el incumplimiento de los deberes de funcionario público. Como agravante al productor Fernando Cortese se le suma una imputación adicional por el delito de coacción, es decir amenazas, contra un familiar de una de las víctimas.
Reynares Solari expresó que “el sistema penal llega cuando estos hechos ya sucedieron, a partir de las denuncias de personas que vivían enfrente de los campos. Se entiende que esto es un juicio y no hay acercamientos emotivos, pero la sana crítica racional nos permitirá afirmar que toda la evidencia científica apuntan a lo mismo, el sentimiento de vejación, porque la puesta en peligro del ambiente ha sucedido”.
El fiscal resaltó que los involucrados son personas expertas en sus tareas, entonces no cabe el argumento de la defensa de que “se excedieron”, porque “se han beneficiado del medio ambiente, por lo tanto tampoco pueden argumentar que son responsables solo de tal metro cuadrado, a tal parcela catastral”.
Reynares Solari precisó que Sabrina Ortiz es la víctima, pero no es la única persona afectada del bien jurídico que ha sido violentado. “Esto es intergeneracional, sus hijos sufrieron las consecuencias. Todos somos titulares del ambiente, como ciudadanos, no sería descabellado pensarlo, la titularidad es impersonal y pluriofensiva”, argumentó.
Mientras el juicio por agrotóxicos continúa en Pergamino, la democracia del veneno continúa en el sur del mundo porque así lo exigen las multinacionales.
Fuente: Andar Agencia; “Soberanía de la cabeza”, del autor de esta nota.