Juicio a Alvarado: la condena no es el final

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  • Por Carlos del Frade

La condena a prisión perpetua contra Esteban Alvarado no es sinónimo de ningún final.

El narcotráfico y el contrabando de armas seguirán creciendo porque es una necesidad del capitalismo. Desde arriba y desde adentro del estado a través de sus nichos corruptos. La cuestión fundamental es que haya menos sangre joven derramada en los barrios de las principales ciudades de la provincia.

Durante las quince semanas que duró este histórico juicio quedó demostrado que en el proceso de los últimos diez años de política provincial, todos los gobiernos fueron atravesados por la influencia del poder que emergen de las bandas narcopoliciales.

Las administraciones de Antonio Bonfatti, Miguel Lifschitz y Omar Perotti tuvieron y tienen nombres pronunciados varias veces en estas audiencias.

Cuando en 2007 el ingeniero Jorge Obeid entregó el mando al doctor Hermes Binner, el jefe de La Santafesina SA siguió siendo el mismo. Conceptual y políticamente la señal fue que la política de seguridad pública quedaba a cargo de la fuerza.

En ese mismo año, México fue sancionado por Estados Unidos y Canadá y su lugar de importador de efedrina desde la India fue ocupado por la Argentina. Esa sustancia es básica para la fabricación de metanfentaminas. Las bandas provinciales fueron seducidas por el palo del narcotráfico y a partir de entonces el negocio paraestatal y multinacional no paró de crecer ni en el país ni en las principales provincias.

Desde los puertos privados y los depósitos fiscales del Gran Rosario comenzaron a exportarse cientos de kilogramos de cocaína. La Argentina devino en el tercer país de origen de la droga consumida en Europa y otros lugares del mundo, después de Colombia y Brasil.

A principios de 2013 denunciamos en soledad la identidad de las cuatro principales bandas narcopoliciales de Rosario: Los Monos, Luis Medina, Alvarado y los Pillines. Cuando se pronunció la sentencia a prisión perpetua contra “el” Esteban y cuatro socios más, también estábamos solos, como si nada de lo que se dijera en esas salas importara a la política institucional de la provincia de Santa Fue.

Mientras tanto los fiscales Luis Schiappa Pietra y Matías Edery, junto a Marina Marsilli, baleada y viva de milagro y un grupo más de personas muy valiosas del Ministerio Público de la Acusación, artífices de este fallo unánime de tres juezas y jueces, siguen siendo el principal blanco del PUS, del Partido Único Santafesino, la coalición conservadora estructural que domina la provincia desde hace décadas y que está integrada por personas de los tres poderes más grandes empresarios y lo más conservador de los tres arzobispados de las ciudades más habitadas del territorio, como son el de Santa Fe, Rosario y Rafaela.

Ahora vendrán días y meses muy complicados. Las nuevas generaciones que crecieron en la facilidad de acceder a armas y drogas querrán imponer sus capacidades a sangre y fuego porque leerán que ni Los Monos ni Alvarado son los mismos de diez años atrás. A lo que hay que sumar la expansión de los carteles brasileños ayudados por las pandillas paraguayas.

La única posibilidad de construir un presente mejor es que la política de los grandes partidos asuma con autocrítica la necesidad de señalar y separar los nichos de corrupción que se establecieron desde hace mucho tiempo en su seno y que fueron los que miraron para otro lado cuando el dinero y la sangre se acumulaban sin cesar.

La condena a Esteban Alvarado a prisión perpetua, entonces, no es sinónimo de ningún final.

  • Diputado Provincial de Soberanía Popular. En la lista de amenazados de muerte por Alvarado según afirmó Carlos Argüelles, asesinado el 6 de septiembre de 2021 y cuyos testimonios fueron ratificados por el mismo tribunal que condenó a perpetua al empresario narcopolicial rosarino nacido el 6 de abril de 1979 y con primaria incompleta.