Carlos Del Frade: contar para vivirla

Periodista y diputado santafesino, apareció en una lista de condenados por los narco. Su antecesor en esa lista fue asesinado el 6 de septiembre. Investiga y relaciona al modelo extractivo con el lavado de dinero y el negocio ilegal de drogas. El comienzo del narcotráfico en el país. El descontrol en los puertos. La inseguridad en un medio narco-policial. Propuestas para la soberanía ambiental, y la democratización de la democracia.

  •  Por Sergio CiancagliniLa Vaca

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Carlos Del Frade me cuenta que murió el domingo 10 de mayo de 2015, mientras corría por la ciudad de Rosario entre la cancha de Central y el Monumento a la Bandera. 

Sin embargo aquí está: la muerte súbita que padeció aquel día no pudo con el nada súbito deseo de vivir de este periodista de investigación de 58 años devenido legislador provincial, que actualmente sigue su difícil campaña para ser diputado nacional por Santa Fe. Su proselitismo fluye desde la calle, las redes y la escasez de visibilidad mediática por dos razones: 

La Legislatura no le ha dado oficina alguna pese a ser diputado provincial. Trabaja en los bares, las plazas, los lugares donde hay conflictos y las calles. Rareza política: solo viaja en colectivo. 

No pagó los 300.000 pesos que le exigen los canales de televisión para entrevistarlo. 

Pese a todo, superó las PASO, su partido Soberanía Popular se constituyó en la cuarta fuerza provincial, y ahora busca escalar la tremenda cuesta que le permitiría convertirse en diputado nacional. “Sacamos 55.000 votos y hay que llegar a 140.000. Está muy difícil pero la vamos a pelear. Como hincha de Central aprendí que la victoria está en la insistencia”.   

Lo dice con una sonrisa que no se le borra a pesar de que vive una situación que espantaría a cualquiera: pudo leer su nombre escrito en una lista de ejecuciones programadas por una de las principales narcobandas rosarinas. 

Detalle de actualidad pura: su antecesor en esa lista de crímenes, el arrepentido Carlos Argüelles, fue asesinado en su taller el pasado 6 de septiembre, a la tarde, frente a su mujer y varios de sus cinco hijos e hijas, de dos balazos en la cabeza. 

La historia y el presente de Del Frade pueden resultar, por lo tanto, una muestra de la genética de al menos tres universos: el político, el mediático y el narco, entre otros misterios del presente. 

Tiroteos y acolchados

Se presenta en sus redes en el siguiente orden: “Periodista de investigación. Diputado Provincial del Frente Social y Popular de Santa Fe”. Ambos oficios y un dato impulsaron a Carlos Argüelles a conectarse con él en marzo de 2020, antes de que se estableciera la cuarentena. “Yo venía denunciando una serie de tiroteos contra el Poder Judicial fundamentalmente. En 2018 hubo 14 balaceras y siempre se atribuían a la banda de Los Monos. Yo decía que era una mono explicación monotemática que no tenía que ver con la realidad. Denuncié que me parecía que todo eso favorecía al otro grupo que disputaba el grueso de la distribución de drogas en Rosario, liderado por Esteban Lindor Alvarado. Este tipo empezó a matar gente para reforzar su poder y terminó preso por el asesinato del usurero Lucio Maldonado”. 

Alvarado fue detenido en Córdoba y le secuestraron un celular que tiró a un río: “Se descubrieron conexiones muy importantes que tenía con policías y políticos de Santa Fe. Y se pudo confirmar que de los 14 tiroteos y atentados que le atribuían a Los Monos, la mitad correspondía a Alvarado”.     

Argüelles llegó al encuentro con Del Frade portando un cuaderno espiralado. “Nos vimos en el bar Esquina Roca. Él vino con una mujer que hacía muy poco había recibido cuatro balazos de parte de sicarios vinculados a Alvarado. Contaron que se alejaron del grupo y empezaron a declarar contra Alvarado. Ahí quedan sentenciados a muerte”. 

El mecánico se dedicaba a “emponchar” autos robados: disfrazarlos, disimularlos, para usos múltiples de la banda. “Se dedicaban al robo de autopartes de modelos sofisticados. Argüelles me pareció un tipo desesperado, de clase media, que había visto cómo Alvarado se había desmadrado totalmente. Me resultó creíble, arrepentido en serio, con una cuestión muy cristiana, si se quiere, de la culpa. Estaba conmocionado por haber trabajado para un asesino, y terminó testimoniando como imputado colaborador”. 

En su cuaderno, Argüelles había anotado con birome roja una lista de 35 personas, algunas ya asesinadas y otras sentenciadas. Su propio nombre aparecía debido a su decisión de colaborar con el Poder Judicial para aliviar su condena, y tal vez su espíritu. Del Frade figuraba en la nómina porque había alertado sobre las mono explicaciones monotemáticas, que terminaron iluminando las actividades de Alvarado y depositándolo en la cárcel en 2019, acusado hasta ahora por el crimen del usurero Maldonado y por el transporte de casi 500 kilos de marihuana a Río Negro. “Alvarado hablaba de mí con bronca porque fui el primero que lo denunció públicamente”.          

Cuando Del Frade reveló en 2020 la existencia de esa lista de futuros homicidios, Alvarado se comunicó con la Radio Dos desde la cárcel y descartó cualquier hecho violento de su parte, anunciando su preferencia por la blanquería: “El fuerte mío es la venta de sábanas y acolchados”. 

Apuntes de un condenado

Del Frade tuvo acceso al cuaderno de Argüelles, en el que el mecánico anotó no solo nombres de condenados, sino también sus reflexiones tras las experiencias que le tocó vivir. Ejemplos: 

“El silencio cómplice es y será siempre la primera arma que tienen los violentos”.

“Ellos fueron peligrosos porque nosotros tuvimos miedo. Al final nadie queda impune. Todo tiene sus consecuencias”.

“Hay que asegurarse tiempo para las relaciones humanas. No se dejen robar la libertad. Eres libre solo cuando gastás tiempo de tu vida en aquellas cosas que te motivan sin joder a otros”. 

“La felicidad es también un poco de solidaridad”. 

“Un día dijimos nunca más. Pero no podemos luchar solos, necesitamos ayuda. Acá en Rosario aún prevalece un tipo de dictadura, la narcodictadura. Esta sociedad está sometida por estas personas que nos matan, nos desaparecen, nos torturan, nos roban… no tenemos paz. Pibe que se cruza en su camino, pibe que tuercen y desgracian, no solo porque lo usan sino también desgracian a toda su familia porque van por todos y todas, no discriminan”.

“Le tengo rabia al silencio por lo mucho que sufrí. Que no se quede callado quien quiera vivir feliz”. 

Sostiene Carlos: “Argüelles, para declarar, pidió protección para la familia, no para él. Se supo que quisieron matarlo en octubre de 2020 y en febrero de ese año, pero fallaron. Me mandaba whatsapps: ‘Me dispararon la semana pasada. ¿Con quién puedo hablar? ¿A quién hay que ver? La verdad es que no hubo mucha respuesta concreta. Y la tercera fue la vencida. Me hace acordar a esa imagen de Juego de tronos, cuando Sansa Stark dice ‘Nadie puede cuidar a nadie’. Una frase tremenda. Eso pasa en los barrios de Rosario. Por eso cuando me preguntaban desde la fiscalía si quería protección yo decía que no. Porque no quería privilegios, y porque mi concepción es que todas estas bandas son narco policiales: no le voy a dar la protección de mi familia a quien estoy convencido que forma parte del problema. Hay alguna idea de protección de testigos en las causas por delitos de lesa humanidad. Pero en esto de lo narco policial no hay mucha idea”. 

¿Y el miedo? “Es bravo, pero hay que seguir. El tema es la familia, pero sin tener una idea clara de cómo proteger. El día que mataron a Argüelles sentí eso. Lo charlamos en familia, hablamos de cuidarnos, estar en contacto, y seguir adelante: es lo que mejor uno sabe hacer. Mucho peor es en los barrios pobres, donde la gente está desamparada. Ese es el problema de construir un Estado que tiene en su interior focos de corrupción que terminan siendo socios de quienes van a producir la muerte”. 

Del Frade es una persona extraña para estos tiempos: en lugar de quejarse, de victimizarse, de buscar algún rédito en la situación, razona y actúa frente al tema como parte de un sistema de cosas que quiere cambiar. Es una de las excepciones que van contra la imagen de que todos los políticos son iguales.  Me dice, como queriendo ir a lo que más le importa: “Así que hay un texto, y hay un contexto”. 

El sistema narco

El contexto obliga a mirar mucho más allá y más arriba de los barrios que usualmente son el territorio de la llamada “batalla contra el flagelo de la droga”, entre otras oraciones pomposas a las que Carlos define como narcozonceras.   

Para este periodista el narcotráfico es principalmente “ese gran negocio paraestatal del capitalismo, absolutamente consolidado desde los años sesenta junto al petróleo, las armas, los medicamentos y la trata”. Un informe de la Universidad Nacional de Rosario calculó en 2018 que el negocio en la provincia mueve unos 111 millones de dólares anuales. “Y podemos agregar que después del récord de 2013 con 264 asesinatos, nos mantenemos en un promedio de unos 200 homicidios anuales. Este año ya vamos por 157 y la situación es la misma, porque estamos hablando de un sistema que los grandes partidos no quieren cambiar porque es parte del negocio general”. 

Del Frade propone un punto de partida para esta historia: 24 de abril de 1978, con la llegada al puerto de Rosario de un cargamento de azúcar desde Bolivia que en realidad encubría 200 kilos de cocaína. “Leopoldo Galtieri era el comandante del Cuerpo II del Ejército, y junto al almirante Eduardo Massera recibió oficialmente con ese cargamento a los militares bolivianos que luego propiciarían lo que se llamó el narcogolpe en ese país, encabezado por Luis García Meza y Luis Arce Gómez. Trabajaban con Roberto Suárez Gómez, el principal impulsor del desarrollo de la cocaína desde Bolivia hacia el mundo, y primer proveedor de Pablo Escobar Gaviria. Ahí ya se armó un negocio paraestatal y multinacional, en el que el Estado Argentino empezó sus negocios corruptos mientras continuaba con los crímenes, desapariciones y violaciones a los derechos humanos”. 

Otro punto crucial que señala Del Frade en libros como Ciudad blanca, crónica negra – Historia del narcotráfico en Santa Fe, fue la privatización durante el menemismo del Banco provincial. “Se lo entregaron a los hermanos narcolavadores José y Carlos Rohm, que venían del Banco General de Negocios relacionados con el lavado de dinero del Cartel de Juárez”. Tercer paso: “En 1998 se privatizó el puerto de Rosario a un grupo filipino que iba a exportar autos de General Motors y jamás exportó ninguno. ¿Qué hacían?”.

El mapa quedaba completo: “Construyeron el sistema físico para el tráfico, y la geografía financiera para el lavado de dinero. Hoy te encontrás con puertos y empresas que son un país dentro del país, que ni siquiera pueden ser investigados, en el lugar que más dinero mueve en Argentina”. Datos de 2019: en Santa Fe se abrieron 2.323 causas por delitos relacionados con el narcotráfico, y apenas 18 causas por lavado de dinero. Por eso Carlos hizo público un proyecto para crear “un área que reporte ese tipo de actividades económicas cada vez más vinculadas a los negocios mafiosos o ilegales”.

Ejemplo 2021 de los efectos del sistema: en enero incautaron en Alemania el que fue calificado como el mayor cargamento de cocaína de la historia europea. El origen fue Paraguay, pasó con serenidad por toda la llamada hidrovía, los contenedores con latas de supuesta masilla fueron cambiados de barco en Buenos Aires, y las 16 toneladas, valuadas 600 millones de dólares, llegaron a Alemania donde, por una vez, se las detectó. Sería interesante poder estudiar, frente a un contrabando como el descripto que aparece muy cada tanto, cuántas exportaciones de miles de barcos no se detectan por la obvia falta de controles, para abastecer el sostenido consumo europeo.  

“Te encontrás entonces con un esquema de empresas y puertos que hacen negocios legales e ilegales, pero que nadie puede investigar en serio. Desde el punto de vista del lavado creo que eso se ve en las importaciones infladas para cobrar reintegros, y en las exportaciones de cereales y otras materias primas, donde se declara mucho menos que lo real, generando masas de dinero negro que van al lavado”. 

Agregado sobre los tiempos de Macri: “El último control estatal que quedaba en los puertos y aeropuertos, desde el punto de vista al menos de la salud era el del Senasa, pero también fue apartado por lo cual desde 2016 las terminales privadas nombran a sus propios controladores. A partir de ahí hay un crecimiento vertiginoso de la cantidad de chicas y chicos de los barrios que van presos por el narcomenudeo, pero aumenta la exportación de cocaína y de metanfetaminas al mundo. Los informes de Naciones Unidas nos ubican como segundo exportador de metanfetaminas de América hacia Europa, detrás de Brasil, y tercero de cocaína. Se habla de combatir al narcotráfico pero esto, que es el negocio en serio, se mantiene intacto y en crecimiento”. Conexiones: “Yo relaciono el narcotráfico con el negocio extractivo y con el modelo económico, impuesto de afuera hacia adentro. Por eso el desprecio a la naturaleza en toda América Latina, y la directa relación del extractivismo con cualquier cosa que salga por los puertos”. Una percepción: “Combatir realmente al narcotráfico implica ir contra el capitalismo. Por eso los gobiernos y los grandes partidos no hacen nada. Es algo que no quieren cambiar”. 

El gobernador santafesino Omar Perotti le planteó al nuevo ministro de Seguridad Aníbal Fernández la necesidad de un comando unificado de fuerzas federales y provinciales para la supuesta lucha contra las drogas. “Todo para la tribuna” describe Del Frade. “Fue lo que hizo Sergio Berni en la etapa anterior y después Patricia Bullrich. Luego Sabrina Frederic le restó importancia increíblemente a todo lo que ocurre en Santa Fe pese a los 200 asesinatos anuales. Ahora Aníbal Fernández retoma la cuestión, reabrirán algunas comisarías, pero es más de lo mismo. Se da sensación de más seguridad a los barrios, pero en la práctica solo se aumenta el peaje para las zonas liberadas, y que siga el negocio”.   

Cómo plantear otra política

Del Frade hace periodismo desde fines de los 80, dedicado principalmente a la investigación y la denuncia. Fue un pionero en el tratamiento de temas ambientales con uno de sus primeros libros: Ecología y reconversión industrial en el Gran Rosario. “Las empresas tiraban toda la basura tóxica al Paraná y al aire. Y los primeros contaminados eran sus propios trabajadores”. Fue el primero en denunciar casos de abuso sexual ante el Vaticano cometidos contra al menos 47 seminaristas, por parte del arzobispo provincial Edgardo Storni, anticipando una avalancha  de casos que años después se haría global. Sus intervenciones periodísticas fueron puro conflicto. “El director de una de las radios en las que trabajé me dijo: ‘Usted habla de derechos humanos, en contra de los empresarios y trae cuestiones sindicales’. Me echó como un perro, pero tenía razón”. 

La última vez fue en LT8: denunció el despido de obreros de Coca Cola, empresa que levantó su pauta de la radio hasta que Del Frade desapareció de la programación. “Desde el 2000 empecé a tener programas en radios y canales de distintos pueblos, sumaba de a puchitos, escribía libros y hacía presentaciones para venderlos. De eso vivía”. 

Es tal vez el más fértil autor de libros periodísticos del país: 50 títulos, 28 de los cuales son de acceso gratuito en su página web carlosdelfrade.com.ar, incluyendo toda la serie sobre la Geografía Narco que abarca política, justicia, policía, empresas, barrios, bandas, sangre, el negocio del sistema y otras incomodidades que la prensa comercial mantiene en la penumbra. 

“Entre presentaciones, charlas y demás, dormía en los colectivos de tanto viaje, y al volver de una conferencia en Neuquén en 2015, me fui a correr una maratón de 21 kilómetros, estaba llegando al Monumento a la Bandera y no me acuerdo de nada más hasta que abrí los ojos en el hospital”. Estuvo muerto más de dos minutos, lo trajeron de nuevo a la vida, le instalaron tres by pass. “Vivía en un estrés permanente. Pero ese mismo año por primera vez me eligieron diputado después de haber perdido tres elecciones. Había empezado con Pino Solanas, en Proyecto Sur. Pero lo que aprendí ese día de la maratón es que te podés morir en cualquier momento, entonces las cosas hay que hacerlas hoy. No mañana ni el mes que viene. Por eso me pone loco la situación actual en la que los que gobiernan, que son supuestamente progresistas, no quieren transformar la realidad, ni resolver problemas que conocen perfectamente. Están logrando que en 2023 pueda volver el macrismo”. 

Diagnostica que en la política hay gente buena y gente horrible. “Como en todos lados. El tema es si jugás para la historia, o para mantener el cargo”. Sobre los medios: “Los canales 3 y 5 me quisieron cobrar 300.000 pesos para hacerme notas en noticieros, que encima son horribles, así que seguiremos haciendo lo nuestro”. 

Cálculo electoral: “En Santa Fe no fue a votar el 36% del padrón, más de un millón de personas. Y entre votos en blanco y nulos sumaron 175.000. En 2019 tuvimos 100.000 votos, ahora casi la mitad, pero confío en que mucha gente vaya a votarnos”.  

Sigue corriendo maratones deportivas y recorriendo experiencias sociales que le hacen renovar el oxígeno: “Hay un movimiento feminista fuertísimo, y un movimiento ambiental que es impresionante. Lo vi con lo de la Ley de Humedales. En plena pandemia, pibas y pibes menores de 30 años salieron a defender la naturaleza. Si lo pensás, es absolutamente anticapitalista. Salen a poner el cuerpo para que no destruyan el río. Es maravilloso”. Al Paraná en baja Carlos le atribuye una causa: “Desforestaron el 18% del Amazonas para hacer minería y ganadería, con lo que eso afecta además al calentamiento global. Por eso hablamos de soberanía ambiental, además de la soberanía económica”. 

Cuenta que con Pino Solanas siempre tuvieron un proyecto: democratizar la democracia. “Generar participación, asambleas en cada barrio, lograr la comunicación directa con la gente. Si no hacés eso, el Estado se convierte en cómplice y bobo. El modelo de desarrollo va a salir de esa comunicación, de esa participación, que no es por las redes, sino cara a cara”. Una ecuación: “Si tenés 19 millones de pobres en un país rico como la Argentina, eso es una construcción, no un castigo divino. Entonces hay que construir algo distinto”. 

Dice que se siente parte de una izquierda pragmática, no dogmática. “La izquierda no comprende lo nacional. Pero lo mío es el periodismo, así que soy muy respetuoso de lo que veo. Y si veo movimientos tan extraordinarios como el feminismo o el ecologismo, estoy ahí. No pongo primero la teoría sino la realidad, lo que puedo ver y contar”. Se ilumina hablando de Manuel Belgrano: “Decía que el objetivo de la política y de la revolución es la felicidad. Es un concepto hermoso, porque lo comprende todo el mundo. Así que creo que hay que democratizar la felicidad”. 

¿Y cómo funcionaría eso en los barrios violentos? “Haciendo crecer a un Estado virtuoso y no a un Estado bobo o corrupto. Hay que generar trabajo, educación, cultura, deporte, alegría, porque si no va a haber siempre droga, hambre y violencia. Hoy es más fácil conseguir un revólver que un trabajo estable. La mayoría de la gente sigue despertándose cada mañana soñando con que la vida sea distinta. No quieren ser sicarios ni desocupados. Sus cabezas y sus almas quieren ser libres. Y como eso lo veo, pese a todo, no puedo dejar de tener confianza”.

Carlos del Frade