Érase una vez en México… (I)

México

  • Por Carlos del Frade

Pesadillas impuestas, negocios impunes, sueños colectivos inconclusos.

El pasado abierto en el presente.

En los primeros días de 2023, el Gobierno de México ha confirmado la muerte de 29 personas, entre ellas diez militares. Ocirrieron durante la violenta operación para detener a Ovidio Guzmán, hijo del encarcelado narcotraficante Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán, ese pasado jueves cinco de enero en Sinaloa. En rueda de prensa, el secretario general de Defensa, Luis Cresencio Sandoval González, ha confirmado la muerte de otros 19 “transgresores de la ley” en referencia a los hombres armados que intentaron impedir la recaptura de Guzmán.

Ovidio Guzmán, quien según el Gobierno es líder de la fracción de Los Menores, afín al Cártel de Sinaloa, fue aprehendido por las fuerzas públicas el jueves en Culiacán (en el noroeste del estado), en una operación que degeneró en una batalla campaña por toda la ciudad.

Otras 21 personas fueron detenidas en el curso de la operación, que se saldó sin víctimas civiles que lamentar, según Sandoval González.

En la operación las fuerzas de seguridad se incautaron de un verdadero arsenal con cuatro fusiles de francotirador Barrett calibre 50 y otras seis ametralladoras del mismo calibre, 26 armas y 13 vehículos, cargadores, cartuchos y equipo táctico. Otras cuarenta camionetas fueron inutilizadas, de ellas 26 blindadas.

“El Estado mexicano brindará todo el apoyo a las familias de los fallecidos”, ha garantizado el secretario Sandoval, quien agradeció a los militares el desempeño de su labor.

-México quiere hacer lo mínimo en términos de esfuerzos antidrogas… No creo que esto sea una señal de que habrá una cooperación bilateral, por así decirlo, entre Estados Unidos y México–, sostuvo Mike Vigil, ex jefe de operaciones internacionales de la DEA, la construcción política de Richard Nixon del primero de julio de 1973 y que garantizó el desarrollo del narcotráfico en toda América Latina.

Entre Colombia, Brasil y México, la llamada “guerra contra el narcotráfico” impulsada por Estados Unidos y la DEA generó más de un millón de muertes, especialmente de chicas y chicos jóvenes que generaron como resultado un mayor control social y el permanente reciclado del negocio narco y su primo hermano, el contrabando de armas.

Desde los años noventa en adelante, los planes políticos impuestos en México después se repitieron en América del Sur.

Pesadillas impuestas y negocios impunes, una parte del pasado abierto en el presente.

Los sueños inconclusos

La otra porción es pensar en los sueños colectivos inconclusos mexicanos en particular y latinoamericanos en general.

El llamado “Plan de Ayala”, firmado entre otros por Emiliano Zapata, es una síntesis de aquellos sueños colectivos inconclusos.

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La idea es que al no concretarse dieron lugar a estas pesadillas que cabalgan sobre los negocios impunes impulsados por el capitalismo y especialmente por los intereses norteamericanos.

“Los que subscribimos, constituidos en Junta Revolucionaria, para sostener y llevar a cabo las promesas que hizo la Revolución de 20 de noviembre de 1910, próximo pasado, declaramos solemnemente ante la faz del mundo civilizado, que nos juzga, y ante la Nación a que pertenecemos y amamos, los propósitos que hemos formulado para acabar con la tiranía que nos oprime y redimir a la patria de las dictaduras que nos imponen, las cuales quedan determinadas en el siguiente Plan”, comenzaba diciendo aquella proclama del 28 de noviembre de 1911.

En el artículo 6 decían que “los terrenos, montes y aguas que hayan usurpado los hacendados, científicos o cacíques a la sombra de la tiranía y de la justicia venal entrarán en posesión de estos bienes inmuebles desde luego, los pueblos o ciudadanos que tengan sus títulos correspondientes de esas propiedades, de las cuales han sido despojados, por la mala fé de nuestros opresores, manteniendo a todo trance, con las armas en la mano, la mencionada posesión y los usurpadores que se crean con derecho a ellos, lo deducirán ante tribunales especiales que se establezcan al triunfo de la Revolución”.

Agregaban en el punto 7 que “en virtud de que la inmensa mayoría de los pueblos y ciudadanos mexicanos no son más dueños que del terreno que pisan sufriendo los horrores de la miseria sin poder mejorar en nada su condición social ni poder dedicarse a la industria o a la agricultura por estar monopolizados en unas cuantas manos las tierras, montes y aguas, por esta causa se expropiarán, previa indemnización de la tercera parte de esos monopolios a los poderosos propietarios de ellas, a fin de que los pueblos y ciudadanos de México obtengan ejidos, colonias, fundos legales para pueblos, o campos de sembradura o de labor, y se mejore en todo y para todo la falta de prosperidad y bienestar de los mexicanos”.

Y agregaban que “los hacendados, científicos o caciques que se opongan directa o indirectamente al presente Plan, se nacionalizarán sus bienes y las dos terceras partes que a ellos les correspondan, se destinarán para indemnizaciones de guerra, pensiones de viudas y huérfanos de las víctimas que sucumban en la lucha por presente Plan” y “para ejecutar los procedimientos respecto a los bienes antes mencionados, se aplicarán leyes de desamortización según convenga; pues de norma y ejemplo pueden servir las puestas en vigor por el inmortal Juárez, a los bienes eclesiásticos que escarmentaron a los déspotas y conservadores, que en todo tiempo han pretendido imponernos el yugo ignominioso de la opresión y del retroceso”.

El asesinato de Emiliano Zapata produjo la traición al Plan de Ayala y el renacimiento de las pesadillas impuestas y los negocios impunes al servicio de unos pocos.

Las miles de víctimas que produce el doble contrabando de armas y drogas es también consecuencia de la supresión de las soberanías y la extranjerización de riquezas.

Podría decirse que el sueño colectivo inconcluso del Plan de Ayala marcaba aquello qué érase una vez en México. El presente, por lo tanto, es resultado de los negocios y pesadillas impuestos.

Fuentes: “Plan de Ayala”, 28 de noviembre de 1911; diarios “Clarín”, domingo 8 de enero de 2023; “La Nación”, sábado 7 de enero de 2023 y “Página/12”, sábado 7 y domingo 8 de enero de 2023.